Mi amor no pide permiso ni tiempo
No pide comprensión ni admiración
No pide vivir una historia sin fin
Pide confianza para no abandonar nunca el hecho de amar y
ser amado.
Mientras pensaba sobre cómo podría demostrar cada sensación
que percibía, hallaba la necesidad de sentir más, de probar más como
convirtiéndome en adicto a su presencia y lamentando su ausencia. Así pues,
empecé con ella a construir un espacio que proteja, que caliente, que enfríe,
que enamore. Una especie de carcaza de colores cambiantes de situaciones
hermosas que en tiempo sufrirían desvaríos pero no nos alejaría. Recuerdo las
primeras semanas y podría asimilarlo con escribir. Llega una idea y quieres
estar descubriendo más sobre eso que interesa quiero decir empaparte de
información, de amor. En un pequeño tiempo ver los pequeños y grandes errores,
solucionarlo con dedicación y con valor para cambiar y adaptar. Luego madurar
para que ese texto tenga un peso, un trasfondo, algo por que existir. Y para
que la conexión sea fuerte que jamás se deba preguntar si aún existe el amor.
Quise escribir cuantos meses iban desde que decidimos
caminar juntos tropezándonos por todos lados. Prefiero saber cómo no cuánto. No
ha pasado mucho tiempo. No sé que tanto sea que podamos soportarnos el uno al
otro. Quiero que al pasar una década o más pueda seguir sintiendo esas emociones
del comienzo, aunque ahí no tendré que demostrar cómo me siento porque mi
cuerpo, mi rostro y cada de espacio que descubrió, empapado de amor y de
madurez, lo harán por mi.
Me siento brutalmente, pero no en demasía, completo y
llenado hasta el ultimo espacio de mi corazón y de mi ser de amor por esta
mujer, mi mujer.
Felices meses.
No hay comentarios:
Publicar un comentario