Desperté con ganas de no vivir. El dejar todo a un lado en
busca de la felicidad no asegurada, me pasó factura. ¿Y quién puede saber a
ciencia cierta si la encontrará? En el juego absurdo de la vida he perdido por
goleada. Mi destino lo construí sin opción al “no” ahora lo único que queda
para mi es arrepentirme de este día en el que declaré mis sentimientos de manera
abierta poniendo en riesgo nuestra amistad. Por ti no solo daría una costilla
sino mi alma y mi ser.
La vi sentada esperando a solo ella sabe quién, le ofrecí mi mirada y me contestó con la sonrisa mas sincera que había podido recibir en mi vida. Empecé a percibir su forma de ver la vida desde el segundo en que a conocí, la mayor parte de mi estadía en esa casa la pase pensando en que haré para poder hacer que sonría en las mañanas pensando que hay alguien quien tratará de hacerla feliz siempre. Nunca pude ver la respuesta o tal vez me daba miedo encontrarla. Lo cierto es que esa amistad sincera y de pocas veces “encotrable“ me llevo sentir eso especial que uno siente cuando está enamorado y que muchos solo lo sentimos en el primer amor. Pues seguí cortando caminos para poder encontrarte, levantándome temprano para poder verte, saliendo tarde para poder acompañarte y sobre todo haciendo hasta lo imposible por verte feliz siempre. Supe que no serías para mí cuando me enteré de “aquel” que supo aprovechar las situaciones de la vida mucho mejor de lo que yo pudiese haberlo hecho. Aún así me propuse darte la parte mas sensible de mí.
Hoy ya lo saqué casi todo, quedó claro que no pasaré de ser un amigo. No insistiré más pero tampoco dejaré mis brazos cruzados. Al terminar este corto escrito dejaré vacío mi vaso esperando poder llenarlo algún día.
La vi sentada esperando a solo ella sabe quién, le ofrecí mi mirada y me contestó con la sonrisa mas sincera que había podido recibir en mi vida. Empecé a percibir su forma de ver la vida desde el segundo en que a conocí, la mayor parte de mi estadía en esa casa la pase pensando en que haré para poder hacer que sonría en las mañanas pensando que hay alguien quien tratará de hacerla feliz siempre. Nunca pude ver la respuesta o tal vez me daba miedo encontrarla. Lo cierto es que esa amistad sincera y de pocas veces “encotrable“ me llevo sentir eso especial que uno siente cuando está enamorado y que muchos solo lo sentimos en el primer amor. Pues seguí cortando caminos para poder encontrarte, levantándome temprano para poder verte, saliendo tarde para poder acompañarte y sobre todo haciendo hasta lo imposible por verte feliz siempre. Supe que no serías para mí cuando me enteré de “aquel” que supo aprovechar las situaciones de la vida mucho mejor de lo que yo pudiese haberlo hecho. Aún así me propuse darte la parte mas sensible de mí.
Hoy ya lo saqué casi todo, quedó claro que no pasaré de ser un amigo. No insistiré más pero tampoco dejaré mis brazos cruzados. Al terminar este corto escrito dejaré vacío mi vaso esperando poder llenarlo algún día.
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